viernes, 27 de febrero de 2009

VIA CRUCIS de Gerardo Diego 2ª Estación

SEGUNDA ESTACIÓN

Jerusalén arde en fiestas.
¡Qué tremenda diversión
ver al justo de Sión
cargar con la Cruz a cuestas!
Sus espaldas curva, prestas
a tan sobrehumano exceso;
y, olvidándose del peso
que sobre su hombro gravita,
con caridad infinita,
imprime en la Cruz un beso.

Tú el suplicio y yo el regalo,
yo la gloria y Tú la afrenta
abrazado a la violenta
carga de una Cruz de palo.
Y así, sin un intervalo,
sin una pausa siquiera:
Tal vivo la vida entera
que por mí te has alistado
voluntario abanderado
de esa maciza bandera.

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