sábado, 28 de febrero de 2009

VIA CRUCIS de Gerardo Diego 3ª Estación

TERCERA ESTACIÓN

A tan bárbara congoja
y pesadumbre declinas,
y tus rodillas divinas
se hunden en la tierra roja.
Y no hay nadie que te acoja.
En vano un auxilio imploras.
Vibra en ráfagas sonoras
el látigo del blasfemo,
y, en un esfuerzo supremo,
lentamente te incorporas.

Como el cordero que viera
Juan, el dulce evangelista,
así estás ante mi vista
tendido con tu bandera.
Tú mansedumbre a una fiera
venciera y humillaría.
Ya el Cordero se ofrecía
por el mundo y sus pecados;
con mis pies atropellados
como a un estorbo le hería.

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